Quiero tratar de un asunto que a cualquier pareja le compete -y espero por el bienestar de los varones, que a todos les aplique esa palabra en otros sentidos que no me voy a poner a detallar-
La cosa viene por acá. Según Infobae, el 99,9% de las parejas del mundo alguna vez han discutido por este tema, llegando a casos extremos como el de un feliz (hasta ese momento) matrimonio de Bangladesh, donde la bella mujer, en un brote psico-criminal asesinó a su esposo golpeándolo repetidamente con un castor muerto. Otro caso que podemos citar es el de un hombre que mandó al hospital con quemaduras de 1°, 2° y 3° grado – y otras quemaduras que tenían secundaria, EGB, Polimodal y CBC de la Facultad de Derecho completo – a su reciente concubina, cuando le vertió 5 ollas de aceite patito hirviendo en el rostro para luego insertarle la botella vacía en donde la espalda pierde su nombre. “Es que me rompió mucho las pelotas” declaró mientras se iba a una fiesta de disfraces vestido de Teletubbie violeta, el Teletubbie más gay.
Y para no seguir con digresiones, el tema es: ¿¿¿Cómo cuernos endemoniados tiene que quedar el asiento del inodoro??? ¿¿Para arriba o para abajo??
No se discute como tiene que quedar la tapa, porque esto no trae discusión, a todos nos molesta o beneficia lo mismo. Sino el tema es el asiento, ese que todos bajamos para despedir a los amigos del interior. El problema se suscita debido a las diferencias en las formas de vaciar la vejiga entre los dos sexos (no me vengan con que hay otros sexos, los sexos son dos y lo otro son gustos).
Las mujeres necesitan el asiento para que la taza del inodoro no las succione y queden moviendo las patitas como cuando una cucaracha queda dada vuelta (bueno, es fea la comparación pero ustedes entienden). Nosotros, varones, nos da mas o menos lo mismo, sólo que con el asiento para abajo corremos riesgo de salpicar y entonces después se nos viene la andanada de putiadas (y con razón, reconozcámoslo). Entonces preferimos levantarla.
Ahora… ¿¿por qué las féminas se arrogan el derecho de tener el asiento como a ella les viene mejor?? Si usted, lector varón, encuentra una que le diga que el apoya-culo puede ir de cualquier manera, bueno, dígame un número así le juego a la quiniela y dejo de laburar. Y si usted es mujer y piensa igual, dígale a su novio que me cante ese número que me va a permitir mostrarle el orto a Edgar Vivar y vivir en la Polinesia, o cualquier otro lugar lejos de este manicomio.
Digo yo… ¿por qué? Si ven algo más de este “plog” que estas líneas, encontrarán la afición que tengo relacionada a este tema. Sí, no la voy a decir sólo para que busquen un poco, ni que fuera tanto laburo.
Si los dos usamos el inodoro, ¿por qué tiene que quedar de la manera que a “ellas” le gusta y conviene? Sí, claro, nosotros lo usamos en esa posición también para echar “topos al remolino”. Pero igual, luchemos contra este claro acto despótico de las mujeres para causarnos inflamación de gónadas. Porque bajar el “marco de ojete” no parece tanto trabajo, ¡¡es más fácil que levantarlo!!
Bueno, ya escribí mucho y la birra que tomé me hace efecto... ¿Hago lo que me pide para evitar lesionarme la rodilla pateándome las “bolsas de renacuajos”, o lucho por la masculinidad entera? No sé, capaz que emboco sin salpicar…
miércoles, 2 de mayo de 2007
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