sábado, 12 de mayo de 2007

El MP3 y el calefón. ( ideas del postmodernismo)

Los avances tecnólogicos y el consumo de pequeños dispositivos electrónicos, para hacer la vida más placentera, ha llegado a los más recónditos sitios de la humanidad misma.

La vertiginosa carrera contra quedarse "fuera", ha sido motivo de mucha angustia y ansiedad entre los adolescentes, los jóvenes y los cuarentones que no aceptan su edad.
Esta situación, ha sido el "caldo de cultivo" de una reciente patología que he acordado llamar "el síndrome del esfínter sonoro" o en términos más vulgares "ojete musical".

La manía de las compañías fabricantes de la industria del MP3 en diseños cada vez más vanguardístas, más innovadores y ... más anatómicos, determinó que un 45 % de sus poseedores al menos una vez tengan la fantasía de metérselo en el culo y escuchar música, imaginando que le sale directamente del trasero.

Un informe que he elaborado yo misma, dice que de ese 45% inicial un 58% lo ha hecho, por lo tanto un 13% ni siquiera tuvo la fantasía, directamente se sentó arriba.

Los datos a nivel mundial son alarmantes! Miles y miles de MP3 son devorados a diario por esfínteres confundidos, que no comprenden que su función es la de "sacar" no la de "meter".
Hace no mucho, conmocionó al mundo un caso estremecedor: 2 húngaros se presentaron a las 3.00 am en la guardia del Hospital Churruca ya que uno de ellos intentó instalarse un sistema de "Karaoke" dentro del ano, sufriendo una infección generalizada, y el otro de tanto mirarlo sufrió un calambre de córnea.

El 16 de marzo pasado, se llevó a cabo una convención en el "Trolódromo de Palermo" donde las autoridades en materia de regulaciones de higiene y seguridad de las compañías, propuso fabricar nuevos aparatos MP3 con forma de octógono para evitar que inviten a ser introducidos en diversas partes del cuerpo, los directores y accionistas pidieron a sus diseñadores que los hagan con formas lo más fálicas posibles para aumentar las ventas y la liga de amas de casa proponía que la lechuga $6.50 el kilo es un afano.

En los 80's, con la revolución educativa que comenzaba a gestarse, y niños descarriados que contestaban barbaridades a sus progenitores (mientras éstos, atónitos, seguían mirando "No toca botón" con el negro Olmedo) era común escuchar "no hago la tarea porque no se me canta el orto". En nuestros días llegamos a la conclusión de que la frase, "no se me canta el orto" ya será utilizada en forma literal por generaciones futuras. Qué barbaridad.

Y Recuerde: más vale MP3 en mano que Manzán volando.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

están los 2 limados.
Dejo deberes para la próxima invitación: http://www2.informatik.uni-muenchen.de/recetas/msg01737.html
saludos
EF.

CECEJOJO dijo...

Jajaja!! que maldad!! Lo que pasó esa vez fue que nos confundimos el sobre del puré Cheff con el de yeso. La próxima nos fijamso bien.