miércoles, 6 de junio de 2007

El día que Hadad me salvó la vida!

Hoy por la tarde volví a demostrarme a mi misma cuan boluda puede ser una persona. La verdad que hacía rato que no mostraba mis dotes de boludismo, por lo tanto hoy me esmeré.

Comencé el día en un laboratorio de la capital, con 8 (ocho interminables horas!) de ayuno, sacándome sangre de un brazo para hacerme un "coagulograma". Posteriormente, me prometí una agradable sobrecompensación con un café con leche gigante y brillosas medialunas de manteca,mmm.... pero no se como fue que terminé en "Maconals". Bah... sí se como.
Cuando me fije el $$ que tenía encima, ya que cambié de cartera por enésima vez, era bastante escaso. Asi fue como se desvanecieron los sueños desayunaderiles.

Como estaba preparando mi putísimo parcial, estaba con millones de hojas encima, asi que las desplegué muy felíz sobre la mesa del lugar y empecé a leer mientras unos chiquillos de unos 15 años vivenciaban su primera rateada del colegio. (se nota que era la primera vez, porque estaban en un maconals en vez de estar en un continuado de lavalle).
Que linda la juventud! lástima que con esos modernos celulares rompian muuuucho muuuucho muuucho las pelotas.

De vuelta a casa, me acordé que tenía una gran asignatura pendiente: adquirir una planta de caña de bambú y esas macetas cuadradas en donde se ponen. (mi orientalismo a veces me mata!) y entré a "plantas Faiful" a concretar tal cuestión. Asi fue que encargué que me lleven la macetota, los bambuses y 8 toneladas de tierra para rellenar la macetota. (de paso me clavé unos crisantemos que estaban preciosos!) Y me juí pa las casas.

Ya en mi hogar, me hice el festival de "estoy estudiando" y empece a deglutir unas Noble repulgues que me sobraron, cuando: riiinggg... me tocan el timbre: el delivery de bambuses.!!

Salí felíz a recibirlo, y cuando estaba descargando el ascensor (tremendo lo que pesa el macetote vacío y las 8 tons de tierra) entró a sonar el teléfono sin parar. Sonaba y sonaba.Cortaron. Volvieron a llamar. Sonaba y sonaba. Yo agachada, con media "alcancía" a la intemperie, tironeando de la tierra, pensaba, si llega a ser otra vez Guadalupe Garchola de Telefónica tratandome de vender larga distancia la mando a la remilputamadre que la pario. Pero el teléfono seguía sonando. No pude mas y deje el ascensor abierto con medio bambu atravesado.
Abri, entré corriendo, atendí: -Hoooolaaa! y cuando salgo con el tubo sostenido cuasi con la pera, a sacar el bambú.... plaaaaaaaaaaaaan!!!!! cerróse la puerta y quedome afuera: yo, el bambú, la macetota, las 8 tns de tierra y el siamés.
Y ahora???
Al menos estoy con el teléfono encima, pensé. Que hago?? espero hasta que venga mi amor al rescate llamando al 0800-nosequegarcha para echar de la casa a Vadalá? llamo a la linea de atención al suicida? TENGO UN PARCIAL!!!!!!!

Y ahi estaba yo, sentada en un felpudo ajeno, con los bambuses, el siamés con un ataque de nervios que trataba de abrir la puerta con la patita y lloraba, sintiendome un ser desdichado y pelotudo.

Hasta que finalmente fui rescatada por una cuñada que vino a los trotes munida de mil llaves y una tarjeta discoplus. Ella, pasó por alto vidrieras con botas, escaparates con tentadoras tortas, y todo lo que se le puso delante, llegando justo a tiempo, antes de que yo empezara a comer tierra con bambú y mate al gato.
La señora turca, una entendida en el tema, me ayudo a puro tarjetazo, a abrir la maldita puerta y dejar de sentirme la nena de la película "el perfecto asesino" que iba con su planta a cuestas.

Y como le pagué yo? con unos mates fríos y con una bombilla ingrata que la hizo tragar yerba.
Es evidente que sigo siendo un himno a la torpeza!

Eso si, ahora estamos pensando en ponernos una pyme para abrir puertas a pelotudas como yo.

En cuanto al título del post: que les puedo decir... es un chiste interno señores.

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