Qué más puedo decir? Recién llego, con las piernas arqueadas cual mesita ratona estilo Luis XV de estar parada saltando, cantando y revoleando una bandera que mi dulce "futurosposo" me regaló. Soy feliz. Otra vez.
Esta tarde, mientras mirábamos el partido, estaba un poco descreída del asunto, hasta que empecé a esturnudar y sentirme resfriada, ahí sí me quedé tranquila. Como en 1995, como en el 2001, y como hoy a la tarde, a la gran alegría del festejo del campeonato de mi amado San Lorenzo de Almagro, debo adicionarle una dosis de antipiréticos y descongestivos.
Y así, como quien se peina raya al medio con un par de hebillitas, asi de prolijo, fueron nuestros festejos, nuestros bocinazos, nuestro corte de avenidas y nuestras banderas flameando, mientras miles de chiquitos menores de 6 años estaban perplejos mirando aquel pueblo azul y grana a pura murga por primera vez.
Yo en algún punto, me sentía como esos chiquitos que describo, porque por primera vez festejaba algo tan lindo con el hombre de mis sueños, ese que no le importa nada más que mi felicidad y me lleva para verme contenta, convertida en un camionero cantando canciones donde la letra S no "esiste", ese que no le importa que me ponga un gorro de arlequín ridículo que me queda para el orto e igual me toma de la mano, orgulloso, frente a la multitud, como afirmando: "sí, ese cachivache es mío", ese que me compra una bandera cuando me ve revolear los ojitos hacia el vendedor, ese que a la vuelta está leyendo Platón para ayudarme con mi parcial, con ese me quiero casar y compartir todos los triunfos de la vida.
Pd: nunca, nunca ante una situación de tanto nervio, consuman leche con hierro. Les queda el upite como un plumero.
domingo, 10 de junio de 2007
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1 comentario:
que lindo que escribas así de él. Y que lindo lo que él hace. Y que lindo que hagan el blog juntos.
Que lindos que son!!!
Besos.
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